Mostrando entradas con la etiqueta crypts. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta crypts. Mostrar todas las entradas

27 enero 2014

Friedhof Georgen-Parochial I


Retomamos un poco de nuevo la sección de la web dedicada a la visita a cementerios sacramentales.  En esta ocasión nos adentramos en el cementerio evangélico Georgen-Parochial localizado en la capital alemana, Berlín. No es ni mucho menos el cementerio más monumental de la ciudad, pero sí el que mas aspecto decadente y posiblemente el más desconocido de toda la ciudad.

Datado del año 1814, en 1870 fue clausurado por decisión del consejo municipal, pero después de las negociaciones con el Senado de Berlín, se volvió a abrir en 1991 y desde entonces se le está volviendo a dar uso y tratando de restaurar antiguos panteones y tumbas ya muy deterioradas.

Debido al desarrollo de este a lo largo de su historia, el cementerio se divide en varias áreas claramente diferenciadas. Por un lado se encuentra una zona llena de tumbas artísticas individuales y, por otro lado, se puede diferenciar el área de tumbas de pared, panteones y mausoleos.

Comenzamos el recorrido por el camposanto fotografiando algunas de las tumbas mas sencillas.







Llegamos a una zona donde nos encontramos con este impresionante mausoleo, con tintes similares al Partenón Ateniense en simbolismo con la antigua Grecia. Se trata de un templo dórico realizado en piedra caliza y en el se albergan los restos de Julius Pintsch ( fallecido en 1912 ) , un importante ingeniero industrial.








El mausoleo de la siguiente imagen a la derecha pertenece al arquitecto Carl Ludwig Zeitler (1835-1910) , descendiente de una familia muy rica de tejedores, y que trabajó a lo largo de su vida con sus hermanos como un mecenas de las ciencias y en varias fundaciones caritativas. El exterior del mausoleo es de estilo neo gótico realizado en granito revestido.





En algunas páginas extranjeras y en la red social flickr se ha llegado a catalogar a este cementerio como un lugar urbex debido a su decadencia. El lugar vuelve a tener su uso funerario pero hay áreas que la verdad es que perfectamente podrían pertenecer a un cementerio abandonado.







Pero sin lugar a dudas si hay un mausoleo o panteón que destaque por encima de cualquier otro en mi opinión es el de la familia Riedel.

La pared de la tumba de la familia Riedel es una de las arquitecturas más llamativas y más hermosas del cementerio I de Georgen- Parochialgemeinde. Fue construido a finales de la década de 1880 y presenta una de las mayores representaciones plásticas de un motivo de resurrección que se puede encontrar en todos los cementerios de Berlín.

En la pared trasera se encuentra una gran placa de identificación de la familia y un colorido mosaico que representa la salida del sol.


Ante la pared destaca un sarcófago abierto sostenido por las manos de un ángel a tamaño natural y un pequeño niño observándolo con una antorcha en su mano. Existen dos lecturas igual de legítimas ambas acerca del simbolismo de la figura y estas son si el ángel en realidad abre o no deja cerrar para siempre el sarcófago.





La siguiente tumba realizada en hierro dorado perteneció a Gottlieb Ernst Kleinstüber (1773-1834), personaje perteneciente a la familia real de Prusia.



La tumba de la derecha pertenece a F. H. C. Alst y es de estilo neo gótico destacando la figura del ángel dorado sobre el tabernáculo




Información extraida de internet

Otros cementerios publicados en la web:

- Highgate Cemetery of London





23 septiembre 2012

Das Krematorium




Con más de un siglo de antiguedad y la escalofriante cifra de aproximadamente 100.000 fallecidos incinerados sobre sus oscuros sótanos, nos adentramos durante un fabuloso viaje por tierras centro europeas en este antiguo crematorio de cadáveres abandonado.

Tomada en 1911, la primera fotografía que se presenta en el reportaje, muestra el interior de la cámara funeraria en la cual se colocaba a los difuntos mientras se celebraban los entierros y aunque no lo parezca, es exactamente la misma sala que la de las fotos del reportaje, solo que hoy día su aspecto poco o nada tiene que ver con el de entonces.

La decadencia producida por el paso del tiempo hace mella en aquellas lúgubres estancias impresionándonos a simple vista con tales juegos de colores y texturas. 





Pendiendo de un cable, en su día tales faroles situados a los laterales de la sala iluminaban el interior de esta junto con las lámparas que se situaban junto al féretro.


Tras descender a los sótanos del edificio, aquí descubrimos por completo las entrañas del lugar. Pasillos de tenue luz unidos a salas en completa oscuridad y las cuales se iluminaban a nuestro paso bajo la luz de las linternas. Al final del pasillo, nos encontramos con las cámaras frigoríficas, iluminadas en lo alto por ese decadente tragaluz.


Llegamos a la parte central de la sala donde se sitúan realmente los hornos crematorios. En su parte central, se encontraba la carretilla metálica sobre la que se colocaba en la parte delantera los restos del difunto y a modo de ruleta se podía girar para introducirlo en cualquiera de los 4 hornos existentes, todos cubiertos por azulejos termorefractarios y uno a cada parte de la estancia como si de los puntos cardinales se tratase.



Una vez introducido, se accionaban los botones de encendido y se procedía a la incineración.


Descendiendo todavía un piso más bajo suelo nos topamos con los controles térmicos de los hornos dimensiones así como con el almacén donde todavía apiladas encontramos una gran cantidad de urnas funerarias.

En tales recipientes se introducían las cenizas de los fallecidos y en la parte superior se añadía una pequeña chapa de latón en la que se grababa el nombre del crematorio así como también el código numérico que servía para registrar y controlar que dichas cenizas correspondían a tal persona incinerada.



Pero ante tal cantidad de incineramientos que allí se realizaban, ¿cómo distinguirian los cadáveres justo después de introducirlos en el horno crematorio? Todo el proceso llevaba un seguimiento exhaustivo de cada cadáver. Las chapas numéricas de cerámica que se muestran en la siguiente fotografía,  se introducían en el horno junto al cadáver y debido a que la cerámica no arde, servían como signo de identidad de cada ceniza extraída del horno.


Volvemos hacia la zona de las cámaras frigoríficas para ya proceder a salir de nuevo a nivel de suelo, pero no sin la foto de rigor.



Un lugar repleto de detalles y totalmente distinto a lo que por entonces había podido explorar. Junto a la compañía de todos mis compañeros y por las características del lugar, fue una de las exploraciones que más disfruté de todo el viaje. No olvidéis que podéis visualizar las fotos de mis compañeros de viaje en "Maquinas y Escombros" y "Klovis y los cristales rotos". Espero que sean de vuestro agrado, saludos.