26 febrero 2014

Bamboo Love Hotel


 
 

7/14


Volvemos de nuevo a la ruta por Japón para visitar el que sería el primer lugar abandonado que visitamos durante aquellos magníficos e inolvidables días.


En esta ocasión, recién llegados al aeropuerto internacional de Narita, recogemos el Mazda Demio y guiándonos a través de su insoportable navegador integrado en Japonés, aún así, conseguimos llegar al lugar gracias a que buscamos un hotel cercano a este para hospedarnos la primera noche.


Tras aparcar el coche en un barrio cercano, cogemos los bártulos y nos dirigimos carretera arriba hacía el antiguo hotel de sexo u hotel del amor.


De camino nos paramos en pequeño templo oratorio.


El origen de los hoteles de sexo en Japón se remonta a las antiguas casas de té de las Geishas y surgen en los años setenta. Este tipo de hoteles se suelen encontrar en las áreas periféricas de las ciudades y se diferencian del resto de hoteles tradicionales porque no hay que reservar y se paga por horas.


Muchas habitaciones suelen ser decoradas y ambientadas dejando de esta manera volar la imaginación de los japoneses tomando en el sexo un rol entre el juego y la fantasía erótica.

Llegamos hasta el hotel del amor abriéndonos paso entre el bosque de bambú que lo rodea y que a modo selvático invade poco a poco los antiguos edificios recuperando así la naturaleza el terreno que debía ocupar.


El aspecto de los edificios incrustados en la vorágine de una selva de bambús era espectacular, aún estando este lugar algo destrozado y no tan completo como otros ya publicados o que todavía están por publicar.


Los hoteles de sexo se caracterizan también porque en los alrededores de estos se anuncian los precios y los clientes acceden con el coche, lo meten en una especie de cochera y a través de esta acceden directamente a las habitaciones. Algunos hoteles tienen recepción pero otros funcionan con máquinas. En la siguiente fotografía y en la exterior anterior se puede observar que la planta baja del edificio está completamente formada por cocheras, una detrás de otra. Por detrás de la lona amarilla parten las escaleras que directamente acceden al piso superior donde se encuentran las habitaciones.

La privacidad es uno de los puntos clave de este tipo de alojamientos.



En ellos se paga en función de las horas de las que se vaya a hacer uso y en función de las características de las habitaciones, si tienen onsen (jacuzzi) u otros servicios y comodidades.


Accedemos a una de las habitaciones, dentro de las que había en el recinto era la mejor conservada. Disponía de una maquina dispensadora y teléfono, además de una pequeña bañera de mármol.





Todavía nos encontramos con todos los utensilios del baño, como los jabones o en el retrete las zapatillas para andar por el interior del edificio.

Accedemos a una de las habitaciones, dentro de las que había en el recinto era la mejor conservada. Disponía de una maquina dispensadora y teléfono, además de una pequeña bañera de mármol.





En el exterior, el bosque de bambús va colonizando y recuperando su espacio.


Esta habitación correspondiente al edificio de administración del hotel sencillamente me pareció realmente espectacular. Los tallos de bambú han crecido desde el suelo atravesando el piso de madera del edificio y arrancando los techos de este.



En una de las cocheras nos encontramos con esta antigua bicicleta a la que también poco a poco va invadiendo la naturaleza.



Por último, y al igual que ya hablamos anteriormente sobre las enormes avispas en el reportaje del Resort de lujo Waterhotel , en este lugar había que ir con mucho ojo, ya que entre los bambús o en cualquier rincón de los edificios podías encontrarte con esta serie de espécimenes de enorme tamaño, las más grandes si contamos la extensión de las patas podían ser perfectamente como un puño cerrado.

Se trata de la variedad Argiope Amoena, y son arañas típicas de los jardines que ayudan a ahuyentar los insectos y que su picadura no es venenosa para los humanos, pero solo con el tamaño asustan. Crean unas telarañas que perfectamente pueden ocupar un metro de extensión de un lado a otro, por lo que había que andar con mucho ojo para no llevarse alguna por delante.


En los siguientes enlaces se puede ver mucho mejor este tipo de arácnido tan común en tantos lugares abandonados de Japón.


Recuerda que puedes visualizar el resto de reportajes sobre este tour clickando en cualquiera de los siguientes enlaces.

JAPAN URBEX TOUR 2012


2/14  ATN Clinic
3/14  Seminar House
4/14  M-Clinic


19 febrero 2014

Área Militar

De dicho y hecho hace ya tiempo, una tarde aburrida con amigos cambia por completo al decidir coger el coche, recorrer unos cuantos kilómetros y adentrarnos en este espacio abandonado, aparte de otros. 

Cada día que pasa el lugar se encuentra en peor estado y es una constante encontrarse por allí a gente que al igual que nosotros va allí con la bici de ruta o simplemente a pasear a los perros.

Se trata de un antiguo destacamento militar del que hoy poco queda salvo sus destrozados edificios, pero que nos consigue trasladar perfectamente a la época de funcionamiento del lugar y conocer cuales eran las funciones de cada edificio.

Comenzamos el recorrido por lo que eran las áreas principales del destacamento, entre las cuales como en tantos lugares de similares características no podía faltar la cantina.





De los talleres o los laboratorios tan solo se salvan los edificios y los antiguos rótulos que nos indican que allí se encontraban.



Sin duda lo más destacado del lugar es que la montaña en el que se localiza se encuentra totalmente horadada habiendo varios accesos a sus túneles subterráneos, utilizados antiguamente como polvorines.






Tanto en el interior como en el muro exterior nos encontramos con estos buenos graffitis que distan tanto de las típicas firmas para guarrear los lugares.



Salimos al exterior de nuevo vislumbrando varias entradas más hacía el interior del polvorín.



Comenzamos el ascenso a lo alto de la montaña dejando atrás la parte principal del complejo.



En la cima nos encontramos con los respiradores de los túneles subterráneos así como con la alambrada de espino y la torre mirador.




Bordeando la torre mirador existía una serie de trincheras y búnkers defensivos a los cuales accedemos sin mayor inconveniente.



Estas son las vistas desde la torre mirador.




Y estas desde el interior de uno de los búnkers al que accedemos a través de las trincheras.


Finalmente, dejamos atrás este lugar fotografiando el edificio correspondiente a la lavandería y ese gran árbol muerto que adorna la entrada a este lugar olvidado.


Fotografías realizadas con Canon 7D y Samsung Galaxy S4

Hasta el próximo reportaje.